Durante las dos últimas décadas la industria espacial africana ha experimentado un boom en toda regla, dejando atrás los tiempos de carencia de innovación en la materia, contando con países e iniciativas punteros en la nueva carrera por la exploración del cosmos (Giles, 2018). Los casos de Sudáfrica, Nigeria o Etiopía ejemplifican perfectamente el potencial desarrollo que África puede llegar a alcanzar con las nuevas tecnologías espaciales.

La reutilización de productos o materiales es una medida esencial para hacer frente a la crisis climática existente. Los residuos plásticos son de los más abundantes y su gestión inadecuada es ya un problema de escala global. Hace dos décadas se construyó la primera vivienda en el continente africano con botellas de plástico en lugar de ladrillos. Al tratarse de un desecho, su uso permitía abaratar el coste, al tiempo que reducía la contaminación del entorno. Desde entonces el plástico se ha utilizado de diferentes formas y actualmente, en algunos países, su procesado en fábricas lo ha convertido en la materia prima de los ladrillos que favorecen la construcción de un futuro más sostenible.

El desarrollo sostenible es uno de los aspectos más relevantes de las propuestas políticas, y la primera de las siete aspiraciones de la Agenda 2063 de la Unión Africana, con la cual pretende alcanzar la prosperidad y el bienestar de todos los ciudadanos. Iniciativas tanto públicas como privadas se han impulsado en diferentes países para fomentar el sector, que provee de las infraestructuras básicas y genera el contexto físico donde tienen lugar las interacciones sociales.