El fallecimiento de Déby tras 31 años de mandato, a manos de los rebeldes en el Norte, ha abierto una caja de pandora y podría suponer un aumento de la inestabilidad en la región del Sahel. Libia, Sudán y Níger llaman a la moderación, mientras la oposición y presuntamente parte del ejército no aceptan el giro monárquico del país. Mientras, la comunidad internacional ha condenado la fuerte represión y los fallecimientos en las manifestaciones en Chad, respuesta a la semana de tensión interna provocada por la toma de poder de su hijo para dirigir una transición de 18 meses.

El presente ensayo reflexiona acerca de la narrativa mediática respecto a la región norteafricana, en especial tras las revueltas de la Primavera Árabe. Su principal hipótesis es que la actual narrativa de Túnez en España respecto al éxito de estas revueltas no permite apreciar los avances que ha hecho el país en materia democrática y por lo tanto, es una visión inherentemente pesimista cara al futuro.

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Tras el golpe de Estado en Mali el pasado 18 de agosto, analizamos las reacciones de la comunidad internacional y de la sociedad civil maliense, así como las causas inmediatas del golpe y la compleja crisis desarrollada tras el levantamiento de los tuaregs en el norte del país.

Guinea se encuentra desde hace años en una situación de crisis que ha ido acentuándose con el paso del tiempo. Los actos violentos son frecuentes en el contexto político, la oposición está adoptando cada vez una postura más radicalizada y el gobierno, lejos de abogar por la reconciliación, responde con el uso de la fuerza.