
Por Nyles Pollonais
La falta de comunidad (negra) fue lo que más me afectó cuando llegué por primera vez a España. Esto puede sonar extraño para algunos lectores. Se ven imágenes de grupos de personas disfrutando de cenas durante los días de verano, asistiendo anualmente a festivales, y las constantes quedadas tienen lugar cada noche aquí en España. Entonces, ¿Cómo puede ser? ¿Qué es lo que le falta a nuestra comunidad en España?
Esto se enmarca en mi viaje desde Estados Unidos para unirme al programa NALCAP: Programa Norteamericano de Asistentes Culturales del Lenguaje[1]. Este programa me permitió trabajar en el sistema educativo junto a profesores de inglés, ayudándoles a mejorar el nivel de los estudiantes en pronunciación, expresión oral, comprensión y sensibilidad cultural. Durante la redacción de este artículo, el programa se encontraba en suspenso debido a las tensiones entre las comunidades autónomas y el Gobierno español en relación con el estatus laboral y las presuntas vulneraciones de los derechos de los auxiliares de conversación. La Comunidad Valenciana y Andalucía no formarán parte del programa durante el curso 2026-2027 y la participación del resto de comunidades permanece en el limbo. En cualquier caso, dado que personas en mi situación probablemente ya no estarán presentes aquí, esta no es la comunidad a la que me refiero. Esa comunidad, que sí está presente en Portugal, Reino Unido y Francia, carece en España de estructura, visibilidad y representación.
Cuando entré en el sistema educativo, una cosa me quedó clara: apenas había estudiantes negros y, muy probablemente, tampoco profesores negros. Este año di clase a un alumno negro en mi centro (además de varios niños visiblemente mestizos, cuya identidad no pregunté), y el año anterior conocí a una única profesora negra procedente de Francia, quien me comentó que era la única profesora negra de toda la Comunidad Valenciana. Evidentemente, mi presencia supuso algo significativo para los alumnos, los profesores y la comunidad educativa en general.
La representación en el profesorado, los temas que llevaba al aula o simplemente el hecho de ocupar ese puesto como persona negra aportaban algo que faltaba en un entorno donde “lo negro” y la cultura negra ya eran consumidos. Sin embargo, la falta de representación en el sistema educativo no implica necesariamente una ausencia de presencia en la vida pública. Tras vivir en la pequeña localidad costera de Torrevieja y viajar a Valencia, Madrid o la preciosa Barcelona, comprobé que sí existe una presencia negra en España.
Esta presencia negra se hace visible principalmente durante la noche o, en ocasiones, cuando no hay presencia policial cerca: en los paseos marítimos, en las playas y en otros espacios públicos. Algunas personas se dedican al top manta, exponiendo mercancía a los paseantes e invitándoles a comprarla. Desde las últimas tendencias en ropa, zapatillas y mochilas -que muchos asumen que son falsificaciones- hasta servicios como el trenzado del cabello eran ofrecidos. Entonces, ¿Dónde habita realmente esta comunidad?
Nyles Pollonais