Los Tuareg son un pueblo amazigh de tradición nómada que habita el Sáhara y parte del Sahel, en el territorio de seis estados africanos. La conquista musulmana del Magreb en el siglo VII d.C. supuso un notable incremento de la movilidad tuareg hacia el sur, ya que se convirtieron en el nexo entre el islam y los estados sahelianos, teniendo un papel fundamental en las rutas comerciales transaharianas y en la difusión cultural.

Cientos de migrantes, la mayoría de ellos menores, están sufriendo de forma visible las consecuencias de esta crisis diplomática que ha tenido lugar en Ceuta estos últimos días. Decenas de adolescentes siguen varados en las calles ceutíes o en la nave del Tarajal, dependientes de la ayuda suministrada por Cruz Roja. Una rápida y justa reubicación en la península es necesaria para destensar la situación.

Nacido a finales de 2020, el podcast Machi Rojola apuesta por visibilizar una masculinidad plural en Marruecos. El activista Soufiane Hennani, miembro del colectivo Elille, emplea este espacio para cuestionar los roles de género y promover una mayor diversidad sexual en el país norteafricano. Los programas se emiten en darija, árabe marroquí, con el objetivo de acercar el debate al conjunto de la población magrebí.

El cuidado y uso del patrimonio cultural de los pueblos es fundamental para que perduren, y principalmente su lengua, ya que esta refleja la pertenencia a un grupo porque les permite comunicarse entre ellos. El pueblo Amazigh es una de las muchas poblaciones indígenas que han sido obligadas a dar la espalda a sus raíces a favor de la arabización para asegurar su supervivencia, lo que podría haber significado el fin del pueblo. Sin embargo, esto no ha ocurrido gracias a que, en las últimas décadas, se ha reivindicado la diversidad cultural como rasgo positivo para las sociedades, permitiendo a los Amazigh ejercer su cultura, disfrutarla y transmitirla de generación en generación.

A finales de 2020 se alcanzó un acuerdo para normalizar las relaciones entre Israel y Marruecos. Antes de la su independencia en 1956, Marruecos era el país del mundo árabe con mayor presencia de población judía. Actualmente 40% de la ciudadanía marroquí desconoce el legado del judaísmo en su país, y su visión de Israel se limita al enfrentamiento con Palestina. La normalización de relaciones traerá grandes ventajas económicas para la población del reino alauí, dedicada en su mayoría a la explotación agrícola, ámbito en el que Israel es considerada una potencia global.

Desde el estallido de la Revolución libia en 2011, el país ha vivido en una situación de agitación causada por la coexistencia de diferentes actores con perspectivas de futuro contrastantes. En los últimos años han sido numerosos los esfuerzos diplomáticos que han intentado poner fin a la problemática del país. Sin embargo, ninguno ha tenido una influencia tan decisiva como la que se obtuvo el pasado 23 de octubre con la firma del alto el fuego permanente mediado por la ONU. Este acuerdo debería fortalecer el plan de paz propuesto por la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas (UNSMIL) y alentar la adopción del embargo de armas adoptado por el Consejo de Seguridad.

El presente ensayo reflexiona acerca de la narrativa mediática respecto a la región norteafricana, en especial tras las revueltas de la Primavera Árabe. Su principal hipótesis es que la actual narrativa de Túnez en España respecto al éxito de estas revueltas no permite apreciar los avances que ha hecho el país en materia democrática y por lo tanto, es una visión inherentemente pesimista cara al futuro.