La Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) es una misión de paz constituida por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2007. Su fin es recuperar un clima de entendimiento entre los diferentes actores que componen el territorio somalí; en concreto entre el Gobierno Federal y los diferentes Estados Federales. La Misión sigue en curso dados los obstáculos con los que se ha encontrado a lo largo de los años. En especial la organización terrorista Al-Shabaab, la debilitación de las relaciones con sus países aliados, Kenia y Etiopía, así como la tensión entre el Gobierno central y los Estados Federales.

En 2018 centenares de huesos fueron enterrados en Namibia después de haber aguardado un entierro digno durante más de un siglo. Dichos restos llegaron desde Alemania, donde a inicios de siglo decenas de científicos acumularon los huesos de las víctimas del primer genocidio del siglo XX. Su finalidad era estudiar la superioridad genética del hombre blanco. Esta no es la historia de cómo volvieron los huesos de la nación herero a Namibia, sino la historia de su genocidio.

Desde hace aproximadamente mes y medio, la República Federal Democrática de Etiopía está en los focos de la prensa internacional tras la declaración de su actual Primer Ministro, Abiy Ahmed Ali, de una ofensiva militar contra el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT). Para entender este conflicto es necesario profundizar en sus divisiones étnicas así como en su sistema político federal, altamente polarizado y causante de diversas tensiones.

Desde el estallido de la Revolución libia en 2011, el país ha vivido en una situación de agitación causada por la coexistencia de diferentes actores con perspectivas de futuro contrastantes. En los últimos años han sido numerosos los esfuerzos diplomáticos que han intentado poner fin a la problemática del país. Sin embargo, ninguno ha tenido una influencia tan decisiva como la que se obtuvo el pasado 23 de octubre con la firma del alto el fuego permanente mediado por la ONU. Este acuerdo debería fortalecer el plan de paz propuesto por la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas (UNSMIL) y alentar la adopción del embargo de armas adoptado por el Consejo de Seguridad.

Históricamente España ha estado estrechamente vinculado al continente africano tanto por medio de relaciones comerciales, cooperación militar e incluso población. El cambio climático, los efectos del COVID 19 o la seguridad en regiones como el Sahel pueden marcar el futuro de África e influencia el devenir de España, por lo que el refuerzo de la asociación militar se ha tornado una prioridad.

El 25 de mayo, el día de África, la Oficina de la enviada especial para la juventud, Aya Chebbi, de la Unión Africana, organizó la conferencia: ¿cómo la juventud puede silenciar las armas? Durante la conferencia se examinó cómo las agendas que no consideran a la juventud en sus políticas son más susceptibles de fracasar.

El 19 de enero de este mismo año, representantes de los dos proclamados ‘legítimos’ gobiernos libios – el respaldado por la comunidad internacional y liderado por Fayez Al-Sarraj, y el encabezado por el comandante Jalifa Haftar, de las fuerzas rebeldes y antiguo miembro del régimen de Muamar al Gadafi – se reunieron en Berlín con motivo de acabar con las tensiones que han ocupado las calles desde la primavera Árabe en 2011.