El reparto de África o the Scramble for Africa realizado en 1885 durante la Conferencia de Berlín, asentó la idea colonial de que África necesitaba ser civilizada. Este discurso se vió fortalecido por la falta de fuentes escritas sobre el territorio. Sin embargo, la arqueología ha permitido afirmar que el continente precolonial ya contaba con una organización política, deslegitimada en la Conferencia por no ser igual a la occidental. Los Estados no hegemónicos y las sociedades sin Estado dividían el continente de norte a sur y de este a oeste. El Imperio de Ghana (siglo VII- siglo XII) es una prueba de ello.

El cuidado y uso del patrimonio cultural de los pueblos es fundamental para que perduren, y principalmente su lengua, ya que esta refleja la pertenencia a un grupo porque les permite comunicarse entre ellos. El pueblo Amazigh es una de las muchas poblaciones indígenas que han sido obligadas a dar la espalda a sus raíces a favor de la arabización para asegurar su supervivencia, lo que podría haber significado el fin del pueblo. Sin embargo, esto no ha ocurrido gracias a que, en las últimas décadas, se ha reivindicado la diversidad cultural como rasgo positivo para las sociedades, permitiendo a los Amazigh ejercer su cultura, disfrutarla y transmitirla de generación en generación.

Pocas veces oímos hablar de Mali en Europa y, cuando lo hacemos, suele ser en relación con la inseguridad y la inestabilidad política que azotan el país desde hace años. Lo que no suele ser tan común es mirar Mali desde una perspectiva distinta: a través de su música. Cuando hablamos de “música maliense” no hacemos referencia a ningún estilo en específico, sino, simplemente, a las obras de los músicos ligados a este país.