En 2018 centenares de huesos fueron enterrados en Namibia después de haber aguardado un entierro digno durante más de un siglo. Dichos restos llegaron desde Alemania, donde a inicios de siglo decenas de científicos acumularon los huesos de las víctimas del primer genocidio del siglo XX. Su finalidad era estudiar la superioridad genética del hombre blanco. Esta no es la historia de cómo volvieron los huesos de la nación herero a Namibia, sino la historia de su genocidio.

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La división de África en la Conferencia de Berlín es un mito. África ya estaba dividida en territorios que se correspondían con características geográficas distintas y que consistían en una enorme variedad de sociedades, culturas y lazos étnicos y nacionales. Las características geográficas de las que hablamos incluían cordilleras, ríos y las rutas que estos accidentes geográficos habían ayudado a crear. Existían cientos de lenguas diferentes entre estos pueblos originarios, y aún existen, y la mayoría de ellos tenía sus propias creencias religiosas, aunque con el tiempo muchos de estos pueblos se vieron forzados a seguir las prácticas y enseñanzas del islam o el cristianismo.

La conferencia de Berlín en 1884-1885 legitimó e inició la repartición de África siguiendo los estudios cartográficos de las potencias europeas coloniales, cuyo foco era únicamente el control de la tierra. Hoy, la población de la península de Bakassi, situada en el Golfo de Guinea, sufre las consecuencias de los tratados internacionales.

Ayer fue el Día de Europa. Ya sabréis que se celebra la Declaración Schuman que inauguró la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Para celebrar la victoria de la paz y la reconciliación tras las dos guerras mundiales me gustaría rendir homenaje a todos los africanos que lucharon en la segunda guerra mundial.