EL PANAFRICANISMO: UN SIGLO EN BUSCA DE UN CONTINENTE UNIDO, SOBERANO Y PRÓSPERO.

La esclavitud y el colonialismo fueron dos cataclismos que relegaron  a los pueblos de África y su diáspora una posición de inferioridad. Es en este contexto en el que el panafricanismo surge como un movimiento de contestación que dura más de un siglo. Este continúa siendo influyente tanto en el continente como  lugares en el que la diáspora africana está presente. Contribuyó de forma determinante en las independencias y el establecimiento de organizaciones intrarregionales. Hoy, a través de movimientos sociales, personalidades e intelectuales representa una visión que suscita esperanzas en una población que reclama cambios y relaciones igualitarias en el actual panorama internacional.

Raices ideologicas

Cuando hablamos de panafricanismo, debemos decir primeramente que a pesar de su nombre, este movimiento político no nació en el continente, su surgimiento tuvo lugar en la diáspora africana . Entre finales del siglo XIX y comienzos XX, la población negra residente en el Caribe y en Estados Unidos buscó una manera de dar respuesta a siglos de desposesión, opresión y humillación. En un contexto en el que la abolición de la esclavitud era aun reciente y el racismo biológico se asentó como la justificación de la colonización  y de las desigualdades raciales, empujó a intelectuales afrodescendientes a buscar “su lugar en el mundo”. 

Este lugar en el mundo era el continente africano, visto por sus primeros intelectuales como Marcus Garvey (jamaicano), William E. B. Du Bois o Martin Delany (estadounidenses) como una suerte de “tierra prometida en el poder, por fin, prosperar y desarrollar plenamente sus vidas.  Esta vuelta a las raíces fue la primera base de la visión panafricanista, en la cual se apostaba por la unión de todos los africanos y su diáspora, apelando a una “personalidad” que era común en ambos pueblos. 

Dicha “personalidad” común debería dar como resultado una unión política, económica e ideológica, cuya aspiración política sería la de crear una contracultura alejada de los estándares eurocéntricos pasando a ser afrocéntricos en lo que a tradiciones, relaciones sociales y fundamentos filosóficos se refiere. es sobre esa base de conciencia colectiva que todos los pueblos negros podrían acceder a su plena autonomía politica

El contexto de comienzos del siglo XX, con un continente africano totalmente colonizadopor  las potencias europeas y las leyes segregacionistas en el continente americano, los intelectuales panafricanistas vieron una oportunidad de oro para, desde 1919 hasta 1945,  se celebraron cinco congresos panafricanos en los que abogaban por: la busqueda de la igualdad racial, el fin del regimen colonial en Africa y la solidaridad entre pueblos negros. 

De estos  cinco congresos, sería el último (1945) el más determinante -celebrado en Manchester- de todos. En él que se reclamó la legítima capacidad de autogobierno de los pueblos africanos y participaron algunas de los  líderes africanos más influyentes del momento : Kwame Nkrumah (Ghana), Awolowo (Nigeria) o Kennyata (Kenia) y daría un soplo de aire para los movimientos de independencia y convirtió al movimiento panafricanista en un fenómeno continental. 

Independencias, soberanismo y panafricanismo

En el continente, el panafricanismo llegó  como en palabras de Abdoulaye Wade, como consecuencia de un “efecto boomerang de la esclavitud”, sirvió para poder articular un modelo alternativo al contexto de sumsión en el que se encontraba el continente. Desde el último congreso panafricano y especialmente desde la conferencia de Bandung – hito importante en la historia del anticolonialismo- , los movimientos independentistas se fueron sucediendo.

Es este lapso de treinta años, salen a escena distintos líderes africanos con una fuerte convicción panafricanista como – entre otros – Kwame Krumah, primer presidente de Ghana Patrice Lumumba, presidente de la República Democrática del Congo o Thomas Sankara presidente de Burkina Faso entre 1983 y 1987. 

El nexo común entre estos tres líderes fue que defendieron una visión del continente, el que este fuese económica y políticamente independiente que abogara por  un modelo de desarrollo desde África, es decir, aplicar “soluciones africanas a problemas africanos”.y sobre todo defendieron la unidad del continente con vistas a poder una relación más igualitaria entre Occidente y África en detrimento los intereses de las agentes occidentales, ya que a pesar de las independencias ganadas, las prácticas neo-imperialistas no cesaron, en forma de clientelismo,  adulteración de la voluntad popular durante las elecciones o golpes de estado. 

Es en esa tensión entre las ambiciones de potencias extranjeras y sus brazos económicos y la búsqueda de un África digna para los africanos, se desarrollarán diversos intentos alternativos de unión. 

 Institucionalización del ideal panafricanista

Los primeros años tras la independencias, más de una treintena de países entraron a formar parte de la escena internacional. Esto suponía una gran oportunidad para tener una voz unitaria en frente del mundo. Fue intentando plasmar ese ideal panafricanista, que se fundaría en 1963 la Organización para la Unidad Africana (OUA) – antecedente de la actual Unión Africana -, en Etiopía (Adis Abeba) , país importante en lo simbólico para el panafricanismo. 

Este proyecto fue impulsado principalmente por Krumah, que en la inauguración pronunció su histórico discurso “Africa Must Unite!”  como toda una declaración de intenciones, esta organización regional, fue planteada de manera ambiciosa como una unión política con vistas a que en un futuro se convirtiese en una confederación de naciones. Finalmente, se rebajaron las aspiraciones de la organización, convirtiéndolo en un instrumento de cooperación entre naciones africanas,sin ningún tipo de línea ideológica o política común. 

A pesar de ello, se consiguieron dos objetivos fundamentales, en los que la organización tuvo un papel reseñable: la descolonización de gran parte de los territorios que aún estaban bajo dominio europeo (colonias portuguesas, Zimbabwe)  y la caída del Apartheid y liberación de Nelson Mandela.

La organización, en un contexto de una globalización cada vez más notable en lo económico y con un continente que todavía en desventaja con respecto a otras regiones del mundo, se vio obligada a reciclarse. De manera que se dio un paso más en la integración del continente, mediante la creación en 2001 de la NEPAD (New Partnership for Africa’s Development) con vistas a promocionar el desarrollo económico y erradicar la pobreza del continente. En 2002, la antigua OUA se convirtió en la Unión Africana  (UA) que conocemos actualmente, cuyo objetivo es el conformar una unión política que promoviera la unión, la solidaridad y cooperación económica entre estados, defender la soberanía de los países miembros y formar un bloque unitario en el marco de las Naciones Unidas.

Pese a ello, esta unión política no ha conseguido aún la mayoría de sus propósitos, quedan todavía varios frentes abiertos y contradicciones puesto que resulta un tanto paradójico defender la soberanía  e independencia de la Unión, cuando hasta 2017, un 70% de la financiación en la unión provenía del exterior (UE, Estados Unidos) o que la construcción de la actual sede de Adis Abeba fuese construida con capital chino. Con respecto a la financiación el presidente ruandés, Paul Kagame durante su presidencia de la Unión, impulsó un nuevo plan de financiación a traves de el endurecimiento de la política de sanciones  y la medida estrella: el establecimiento de un impuesto de un 0,2 % de las importaciones, de manera que la UA pueda financiarse al 100% de manera independiente. aún no se han resuelto conflictos de origen colonial como en el caso del Sahara Occidental y no eliminar todo vestigio del colonialismo ya que el Franc CFA sigue en circulación. 

la Unión Africana se enfrenta permanentemente a contradicciones propias del mundo desigual en el que nos encontramos, sin embargo, el ideal panafricanista, heredero de Kwame Krumah sigue presente de alguna manera, aunque sea únicamente de manera institucional. La aspiración número 7 de la  Agenda 2063 de la UA es toda una declaración de intenciones, no hay más solo esperemos que hasta entonces se den los pasos correctos y este impulso llegue a las poblaciones. Está todavía pendiente de ver los resultados y aplicación del tratado de libre comercio en 2018 

El panafricanismo de nuestros días: ¿crónica de un renacimiento anunciado? 

Desgraciadamente, los avances que se hayan podido hacer en el terreno institucional, no han tenido su traducción en avances políticos, sociales, civiles y en materia de desarrollo para la población en el conjunto del continente.

Desde la década de los 70, el continente africano estuvo sometido a diversas crisis:  económicas (crisis del petróleo de 1973), políticas – diversos golpes de estado, guerras y dictaduras-, sumado al establecimiento de políticas de ajuste estructural de corte neoliberal   y al uso patrimonialista del poder de parte de los gobernantes. Todo ello contribuyó al debilitamiento  del papel de los estados y por consiguiente a la precarización de las condiciones de vida de los africanos. 

Esto se traduce en que el 40% de la población africana vive bajo el umbral de pobreza -según datos del PNUD del 2018 – pobreza que repercute especialmente en la juventud y en las mujeres. Ante la ausencia de soporte estatal,  la represión que estos ejercen y las prácticas neocolonialistas de parte de potencias extranjeras llevan a querer para reclamar su lugar en el mundo y mejoras en sus condiciones de vida, de allí surgen diversos movimientos sociales y personalidades que reivindican el panafricanismo,  tales como “y’en a marre” en senegal , le Balai Citoyen Burkina Faso, Filimbi en República Democrática del Congo que reivindica la figura y las políticas de Thomas Sankara y  Patrice Lumumba  y Urgences Panafricanistes, liderado por el activista y figura imprescindible del panafricanismo actual,  Kemi Seba que protagoniza  una auténtica cruzada contra el neocolonialismo francés. 

 Por otro lado, vemos cada vez más presente a una diáspora consciente y cada vez más organizada, que pone en cuestión las bases del actual sistema-mundo, sus desequilibrios y su conexión con el pasado colonial de Occidente y su presente neocolonial entre las voces más características encontramos Antumi Toasijé o Nathalie Yamb. 

Conclusión

Como se ha desarrollado a lo largo del artículo, el panafricanismo surge como respuesta a un orden establecido que ha situado a los pueblos negros (africanos y su diáspora) en un clara posición de desventaja. Existen varios nexos de unión entre el panafricanismo de hoy y el de hace un siglo, ya que el primero se tuvo que enfrentar a lo injusto de un sistema-mundo imperialista y racista y el segundo se enfrenta a las desigualdades provocadas por la globalización, el neoimperialismo y el mal gobierno. Otro nexo importante es la pervivencia de esa conexión entre África y su diáspora siendo la segunda imprescindible para contribuir al desarrollo del continente, en una constante vuelta a las raíces. 

Por el momento, el movimiento continúa siendo una idea nebulosa, ya que no hay un proyecto político compartido de forma unánime, por todas las naciones del continente y tampoco hay una idea clara de cómo materializar el ideal panafricanista. 

Por otra parte,  los progresos que se han hecho en lo institucional  – NEPAD, UA – , no han tenido efecto en la población, lo que ha generado desconexión, todavía está por ver si las intenciones recogidas Agenda 2063 dan frutos.

Finalmente, el éxito del panafricanismo, y por tanto de su renacimiento entre la juventud radica en que representa un imaginario de un continente unido, capaz de asegurar un presente y futuro dignos para sus pueblos, con capacidad de decisión en el escenario internacional, y que destierre de una vez de sus políticas tanto las herencias coloniales como las prácticas neocoloniales en la actualidad.

Autor

  • Viviane Ogou

    Estudiante de Seguridad Internacional en IBEI, Presidenta de Puerta de África y Delegada Joven en el Congreso de Autoridades Locales y Regionales del Consejo de Europa. Apasionada de la seguridad y el desarrollo global con la lupa puesta en África.

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Viviane Ogou

Estudiante de Seguridad Internacional en IBEI, Presidenta de Puerta de África y Delegada Joven en el Congreso de Autoridades Locales y Regionales del Consejo de Europa. Apasionada de la seguridad y el desarrollo global con la lupa puesta en África.

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