El despegue de la industria espacial africana

Durante las dos últimas décadas la industria espacial africana ha experimentado un boom en toda regla, dejando atrás los tiempos de carencia de innovación en la materia, contando con países e iniciativas punteros en la nueva carrera por la exploración del cosmos (Giles, 2018). Los casos de Sudáfrica, Nigeria o Etiopía ejemplifican perfectamente el potencial desarrollo que África puede llegar a alcanzar con las nuevas tecnologías espaciales.

Proyecto Square Kilometre Array (SKA), actualmente en construcción en Sudáfrica.
Fuente: Jonathan Amos / BBC NEWS

De forma simultánea a los movimientos de independencia de los países africanos de mediados del siglo XX, el espacio se convirtió en un nuevo frente de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS. La carrera espacial, entendida como la dominación del adversario en el cosmos, sirvió como catalizador del desarrollo industrial y de la investigación de nuevas tecnologías, al mismo tiempo que como un elemento propagandístico (Werth, 2004).

África, inmersa en la construcción de un modelo económico diferente al establecido por los regímenes coloniales, tenía que solventar desafíos como los conflictos civiles, las reformas agrarias y las mejoras sociales. Este cúmulo de circunstancias pudo haber jugado un papel crucial en la puesta en marcha de programas de exploración espacial (Hillbom y Green, 2019). No obstante, existen casos de países como Zambia, que sí lo intentaron, liderados por el científico Makuka Nkoloso, que diseñó el cohete D-Kalu y entrenó a varios astronautas. El proyecto, con limitado apoyo político y escasa financiación, nunca llegó a ver la luz (Chibamba, 2019).

Actualmente la situación es bien distinta. El continente avanza de una forma acelerada, hacia el desarrollo de programas de exploración espacial que tienen poco que envidiar a los llevados a cabo en otras regiones. Al menos 20 países han establecido iniciativas dentro del campo de la exploración espacial, dedicando cada vez más recursos económicos y formando grandes profesionales en ámbitos como la astrofísica o la ingeniería aeroespacial (The Economist, 2021). Y universidades como la de Stellenbosch (Sudáfrica) y Nairobi (Kenia) han incentivado la colaboración entre investigación y emprendimiento, dando lugar a la fabricación de satélites, como el 1KUNS-PF, lanzado en 2018 (Iyanda, 2021).

1KUNS-PF, primer nanosatélite de Kenia. Fuente: Elvis Mboya Space in Africa.

El impulso que los gobiernos han dado al desarrollo de negocios de base tecnológica ha sido fundamental para que exista un avance. Sin embargo, además del apoyo gubernamental a la industria espacial y del fomento de las sinergias con los centros universitarios de investigación, es importante tener en cuenta otros aspectos que han favorecido la innovación en la materia. En primer lugar, África Subsahariana es prácticamente autosuficiente (Lundgren et al., 2013), ya que posee grandes reservas de minerales y de otros materiales necesarios para el desarrollo de la tecnología aeroespacial.

Por otro lado, las reducciones de costes que han supuesto la nanotecnología y el lanzamiento de cohetes por empresas privadas como Space X o Bleu Origin permiten que la inversión total de la región, alrededor de 500 millones de dólares, sea considerablemente eficaz (Weinzierl, 2018). Dentro de los países de la región que cuentan con proyectos más avanzados destacan Sudáfrica y Nigeria, que han optado por dos ámbitos diferentes.

Sudáfrica es el estado que cuenta con universidades especializadas de mayor antigüedad, como la anteriormente mencionada Universidad de Stellenbosch, con programas de investigación en áreas como la astrofísica muy avanzados, entre los que se encuentra eSquare Kilometre Array (SKA) (Amos, 2020). Este se trata de un proyecto localizado en el desierto de Karoo que contará con el telescopio de radio más grande del mundo, que facilitará el estudio de al menos un centenar de galaxias y permitirá obtener una mejor comprensión del cosmos.

Por otro lado, Nigeria ha creado su propia agencia gubernamental de investigación y desarrollo espacial, la National Space Research and Development Agency (NASDRA). En la cual, mediante la utilización de recursos gubernamentales y la promoción de iniciativas privadas se ha efectuado el lanzamiento de varios satélites. El uso de estas tecnologías ha sido crucial tanto la lucha contra Boko Haram como en la planificación urbanística de las grandes ciudades del país y en el estudio del cambio climático (The Economist, 2021).

Tras numerosos reveses contra Boko Haram, el ejército nigeriano, en cooperación con la NASDRA, ha establecido un programa de formación de militares en la extracción e interpretación de imágenes por satélite, pudiendo ser más eficiente en la lucha contra el fundamentalismo (Muanya y Uzoho,2019). Por otro lado, la intensa dinámica de migración campo-ciudad ha puesto en una situación difícil a ciudades como Abuja, con millones de infraviviendas. El uso de imágenes por satélite y otras aplicaciones permite obtener una perspectiva de análisis amplia, sobre la cual efectuar políticas orientadas a un mejor aprovechamiento del espacio, al establecimiento de zonas verdes o a la implantación de nuevas normativas de construcción (Ujoh et al., 2010). Como proyecto a futuro, Nigeria quiere convertirse en 2030 en el primer país africano en mandar un cosmonauta a la Estación Espacial Internacional.

En otros estados se han combinado ambas vertientes en el desarrollo de la infraestructura espacial. Estas son, la investigación de galaxias lejanas, por medio del establecimiento de observatorios astronómicos, y la producción de satélites y otras aplicaciones tecnológicas que permitan tener un conocimiento más profundo y eficaz del territorio estatal. Etiopía, por ejemplo, construyó en 2014 un observatorio y un centro de investigación astronómico en Entoto (Stallard, 2016), en las cercanías de Addis Abebba, al mismo tiempo que ha diseñado y lanzado varios satélites en colaboración con China (Reuters, 2019).

Todo esto facilita que el gobierno de Abiy Ahmed pueda resolver, guiándose por los datos proporcionados por los satélites, las disputas relativas a los límites entre propiedades cultivables. Esto es fundamental para aumentar la productividad agraria, en el sentido de que, si un agricultor tiene la certeza de las dimensiones de su propiedad, utilizará de una forma más eficiente sus medios disponibles para obtener mayores rentas. (The Economist, 2017). 

Observatorio y centro de investigación de Entoto. Fuente: Natasha StallardThe Guardian.

La necesidad de coordinar las actuaciones de los diferentes programas espaciales que existen en el continente ha emplazado a la Unión Africana a promover la creación de la Agencia Espacial Africana (AfSA) y el desarrollo de unas estrategias comunes (Nikez et al., 2020), en línea con la Agenda 2063. La Agencia Espacial Africana, que ha iniciado sus actividades recientemente, no dispone de la misma ventaja competitiva que agencias como la NASA o la ESA que, además de contar con una larga trayectoria y una moderna infraestructura, disponen de una gran financiación. Esta circunstancia implica la necesidad de un mayor esfuerzo en materia de coordinación y de eficiencia en el uso de los recursos monetarios y técnicos, debido a su escasez.

La creación de una iniciativa como la AfSa en la que se propongan y sigan unas directrices comunes puede favorecer al mayor intercambio de datos, conocimientos, tecnologías y profesionales. Estos elementos pueden sentar las bases para el establecimiento de universidades panafricanas; yendo, de este modo, en concordancia con los objetivos de la Agenda 2063 en el aspecto de la educación y del desarrollo de nuevas tecnologías en el continente. Asimismo, una mayor integración entre centros universitarios y de investigación de todo el continente podría suponer una mayor movilidad de estudiantes y profesionales, algo que podría desembocar en una mayor cooperación entre países y en un enriquecimiento de las sociedades.

La estrategia espacial de la Unión Africana persigue el desarrollo y la utilización de las tecnologías espaciales de tal manera que los ciudadanos de a pie, afectados por problemas más cercanos como las epidemias, la desertificación y la inseguridad, puedan apreciar su utilidad (African Union, 2019). Pues, para el conjunto de la ciudadanía las inversiones en el lanzamiento de satélites, misiones tripuladas y observatorios son un gasto poco útil, más aún cuando existen millones de personas que tienen dificultades para sobrevivir a diario.

Por ello, planes ya existentes como el NEPAD, centrado en la protección y el monitoreo constante de la biodiversidad, se pueden ver muy favorecidos por la utilización de nuevos tipos de satélites y del aprovechamiento de los metadatos asociados a estos (Engtoft Larsen y Davis, 2019). Por otro lado, el incentivar la creación de centros de innovación espacial puede tener resultados como que otras empresas de base tecnológica decidan situarse en zonas adyacentes, favoreciendo sinergias y la atracción de profesionales extranjeros.

A pesar de que la planificación dirigida por la Unión Africana puede ser efectiva, es preciso incrementar los fondos destinados a la innovación y al desarrollo de las industrias espaciales, algo que no será tarea sencilla, puesto que no cuentan con el apoyo de los ciudadanos por las razones mencionadas anteriormente y el impacto económico del COVID-19 ha implicado la disminución de ingresos estatales y la restructuración de las inversiones, ahora más centradas en proveer una cobertura social (OECD, 2020).

Por tanto, a pesar de los desafíos a los que la región se enfrenta, la industria espacial africana puede establecerse como un ejemplo positivo de la trayectoria económica de la región, capaz de iniciar complejos programas de innovación industrial y de sentar las bases de un desarrollo industrial sostenible e integrado a partir de actuación coordinada y liderada por la Unión Africana.

Fuentes bibliográficas:

African Union Commission. (2019). African Space Strategy for Social, Political and Economic Integration (pp. 5-19). Addis Abeba. Recuperado de: https://au.int/sites/default/files/documents/37434-doc-au_space_strategy_isbn-electronic.pdf

Amos, J. (2020). Square Kilometre Array project frets about satellite interference. Recuperado de: https://www.bbc.com/news/science-environment-54457344

Chibamba, M. (2019). El Quijote de Zambia que quiso pisar la Luna. La Vanguardia. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vida/20191018/471044009805/el-quijote-de-zambia-que-quiso-pisar-la-luna.html

Engtoft Larsen, A. y Davis, N. (2019). How satellites can solve Africa’s eco-challenges, from deforestation to illegal mining. World Economic Forum On Africa. Recuperado de: https://www.weforum.org/agenda/2019/09/digital-earth-africa-illegal-mining-deforestation/

Giles, C. (2018). Africa leaps forward into space technology. Recuperado de: https://edition.cnn.com/2017/08/10/africa/africa-space-race/index.html

Hillbom, E., y Green, E. (2019). An Economic History of Development in Sub-Saharan Africa (pp. 153-195). Palgrave Macmillan.

Iyanda, D. (2021). Kenya Space Agency to launch nano-satellites and rockets in August. Recuperado de: https://africanews.space/ksab-says-kenya-to-launch-nano-satellites-in-august/

Lundgren, C. J., Thomas, M. A. H. y York, M. R. C. (2013). Boom, Bust or Prosperity? Managing Sub-Saharan Africa’s Natural Resource Wealth. International Monetary Fund.

Mboya, E. (2018). Report on Kenya’s first satellite – Space in Africa. Recuperado de: https://africanews.space/report-on-kenyas-first-satellite/

Muanya, C., y Uzoho, V. (2021). How far with Nigeria’s space dream? The Guardian. Recuperdao de: https://guardian.ng/features/how-far-with-nigerias-space-dream/

Nikez, A., Ananidze, F., y Adu, S. (2020). African Union Outer Space Program: Chances and Challenges. En E. Popkova, B. Sergi, L. Haabazoka y J. Ragulina, Supporting Inclusive Growth and Sustainable Development in Africa – Volume II – Transforming Infrastructure Development (pp. 145-159). Palgrave Macmillan. Recuperado de: https://www.researchgate.net/publication/346444474_African_Union_Outer_Space_Program_Chances_and_Challenges

OECD. (2020). COVID-19 and Africa: Socio-economic implications and policy responses. Paris: OECD. Recuperado de: https://www.oecd.org/coronavirus/policy-responses/covid-19-and-africa-socio-economic-implications-and-policy-responses-96e1b282/#section-d1e1885

Reuters, T. (2019). Ethiopia launches its first satellite with help of China. Recuperado de: https://www.aljazeera.com/economy/2019/12/20/ethiopia-launches-its-first-satellite-with-help-of-china/

Stallard, N. (2016). ‘They call us crazy’: a trip to Ethiopia’s first space observatory. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/world/2016/mar/21/ethiopia-first-space-observatory-drought

The Economist. (2017). Why Ethiopia is building a space programme. Recuperado de: https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2017/04/04/why-ethiopia-is-building-a-space-programme

The Economist. (2021). Africa is blasting its way into the space race. Recuperado de: https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2021/06/17/africa-is-blasting-its-way-into-the-space-race

Ujoh, F., Kwabe, I. D. y Ifatimehin, O. O. (2010). Understanding urban sprawl in the Federal Capital City, Abuja: Towards sustainable urbanization in Nigeria. Journal of Geography and Regional Planning2(5), 106-113.

Weinzierl, M. (2018). Space, the Final Economic Frontier. Journal Of Economic Perspectives32(2), 173-192.

Werth, K. (2004). A Surrogate for War—The U.S. Space Program in the 1960s. Amerikastudien / American Studies, 49(4), 563-587. Recuperado de: http://www.jstor.org/stable/41158096

Pablo Pérez Redondo

Graduado en Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos. Especialmente interesado en las dinámicas de migración globales y en los procesos de desarrollo.

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