Darfur: el rol de la Unión Africana en el mantenimiento de la paz

En 2003, una rebelión iniciada contra el Gobierno de Sudán en Darfur motivada por la marginalización económica e inseguridad de la región derivó en un conflicto armado que provocó el desplazamiento de millones de personas y acabó con la vida de cientos de miles. La inacción por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas llevó a la recién creada Unión Africana a intervenir a través del envío de una misión de paz conocida como Misión de la Unión Africana en Sudán. La cual terminó evolucionando a una conjunta entre la organización africana y las Naciones Unidas: UNAMID (2007 – 2020), que conforma uno de los ejemplos más notables de colaboración entre las Naciones Unidas y una organización regional.

Mapa

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Fuente: Pontuse / iStock

Darfur es una región situada al oeste de Sudán en la frontera con la República Centroafricana, Chad, Libia y Sudán del Sur. Con una extensión similar a la España peninsular, en Darfur conviven más de ochenta tribus y grupos étnicos divididos entre comunidades nómadas y sedentarias.

Para entender las causas del conflicto iniciado en 2003, debemos situarlo en el escenario de inestabilidad política y conflictividad que ha marcado la historia de Sudán desde su independencia de Gran Bretaña en 1956. En este contexto, el enfrentamiento más notorio ha sido el protagonizado por el norte y el sur a través de dos largas guerras civiles (1955 – 1972 y 1983 – 2005, respectivamente).

Los orígenes de estos conflictos se encuentran en la marginación social y económica que han sufrido históricamente las regiones periféricas del país, ya presentes durante la ocupación británica, y mantenida en el periodo poscolonial por una élite árabe-parlante que ha mantenido el poder político, económico y cultural de Sudán desde entonces. En el caso de Darfur, la situación se combina con otros factores como disputas acerca de la propiedad de la tierra, agudizadas en las últimas décadas del siglo XX por una serie de graves sequías que asolaron a la región.

Con la llegada del nuevo siglo, dos grupos rebeldes armados surgieron en Darfur: el Ejército de Liberación de Sudán y el Movimiento de Justicia y Equidad [1], quienes abogaban por una mayor autonomía para la región y una redistribución del poder político y económico. Cuando el gobierno central, todavía envuelto en la Segunda Guerra Civil Sudanesa contra el sur, falló en responder a sus demandas, se levantaron en armas contra éste.

El punto de inflexión tuvo lugar en abril de 2003 cuando los grupos rebeldes lanzaron un ataque contra las fuerzas del gobierno apostadas en el aeropuerto de El Fasher, al norte de Darfur. El gobierno sudanés, que en aquel momento concentraba sus esfuerzos militares en el sur, respondió a la agresión a través de la milicia yanyaiud. Este grupo paramilitar, integrado principalmente por miembros de tribus nómadas, atacó de forma indiscriminada a pueblos y comunidades no-árabes. Se estima que sus acciones provocaron el desplazamiento forzado de 2,5 millones de personas y una cifra estimada de 300.000 muertos.

A pesar de que la indignación de la comunidad internacional no tardó en llegar, ningún país ni organismo internacional tomó acciones significativas para acabar con el conflicto y ayudar a la población de Darfur. Existen dos factores principales que explican la respuesta tardía por parte de organizaciones como las Naciones Unidas: por una parte, el gobierno de Sudán rechazaba la presencia de la organización en el territorio; por otro, el conflicto en Darfur no era una prioridad en la agenda internacional del momento.

El vacío en el rol de mediador provocado por la inacción de las Naciones Unidas fue ocupado por la Unión Africana. En marzo de 2004, y tan solo dos años después de su creación, la organización estableció la Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS por sus siglas en inglés), que se convirtió en su primera intervención en un conflicto armado.

Un hombre vestido de militar

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Milicianos del Movimiento de Justicia y Equidad en Darfur, Sudán – 14 de febrero de 2011. Fuente: JordiStock / iStock

La intervención de la Unión Africana en Darfur contradecía el principio de no-intervención defendido por su predecesora Organización para la Unidad Africana (1963 – 2002) durante casi cuatro décadas y que se apoyaba en la defensa de la soberanía, la integridad territorial y la independencia de los estados miembros. Pese a que el objetivo original era evitar la dominación colonial y poscolonial del continente, el principio de no-intervención fue instrumentalizado durante la segunda mitad del siglo XX para permitir la impunidad frente a abusos de derechos humanos, siendo el genocidio de Ruanda (1994) el caso más sonado. Este acontecimiento impulsó la convicción de que se debía adoptar un nuevo paradigma para promover la paz y la seguridad en el continente. 

En este sentido, y a diferencia de lo que había defendido la OUA, el Acta Constitutiva de la Unión Africana (2000) otorga a la organización la capacidad de intervenir en estados miembros en situaciones de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio [2].

El órgano encargado de autorizar dichas intervenciones por parte de la Unión Africana en materia de prevención, gestión y resolución de conflictos es el Consejo de Paz y Seguridad establecido en 2004. Está formado por quince miembros, ninguno de ellos permanente y todos elegidos en base al principio de representación regional igualitaria. Las intervenciones y misiones de paz autorizadas por el CPS se llevan a cabo a través de la Fuerza Africana de Reserva que actúa en cooperación con Naciones Unidas y las Comunidades Económicas Regionales. 

En lo que respecta a Darfur, el objetivo de la Misión de la Unión Africana en Sudán era la desescalada del conflicto a través de negociaciones de paz en las que todos los grupos rebeldes armados estuviesen representados. Para ello, se enviaron alrededor de 7.000 tropas a la región. Sin embargo, este número de efectivos era demasiado reducido para cubrir una región del tamaño de Darfur, que, sumado a problemas de falta de financiación y recursos técnicos, provocó que el impacto de la misión fuese limitado.

Finalmente, en 2007, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó la creación de una misión para el mantenimiento de la paz en Darfur junto con la Unión Africana: Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID por sus siglas en inglés). Su mandato consistía en proteger a civiles, facilitar la llegada de ayuda humanitaria y asegurar la protección del personal humanitario presente en la región, además de mediar entre el gobierno de Sudán y los grupos armados de Darfur. La misión finalizó en octubre de 2020 tras la firma del Acuerdo de Paz en Sudán o Acuerdo de Juba firmado entre el gobierno sudanés y los grupos rebeldes.

A pesar de sus límites, la presencia de la Unión Africana mejoró el bienestar de la población que estaba bajo su vigilancia. En este sentido, para muchos hombres, mujeres y niños recluidos en campos de desplazados internos, el personal de la UA se convirtió en su única protección. Entre las acciones llevadas a cabo por las tropas desplegadas por la organización se incluyen “patrullas de investigación” para supervisar violaciones de altos al fuego o el rastreo de rutas de reclutamiento para evitar el uso de niños soldados. Además, en las áreas donde la UA estaba presente, el número de enfrentamientos entre las partes beligerantes disminuyó, así como el número de ataques a civiles.

Una camioneta vieja

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Tropas ruandesas de UNAMID escoltan un convoy del WFP, Darfur – 10 de febrero de 2014. Autor: Albert González Farran 

Como señala el African Post-Conflict Reconstruccion Policy Framework (2005) de la Unión Africana, la paz y el desarrollo son interdependientes. Sin paz no puede haber desarrollo, pero sin desarrollo no hay forma de establecer una paz duradera. En este sentido, el manejo de los conflictos internacionales ha pasado de un enfoque en el mantenimiento de la paz hacia la reconstrucción posconflicto y la construcción de la paz.

Si bien es cierto que AMIS y UNAMID fueron exitosas a la hora de desescalar el conflicto en Darfur, no fueron capaces de transformar las condiciones que convierten a Sudán en un país de elevada inestabilidad. Sin embargo, es evidente que la arquitectura de paz y seguridad de la Unión Africana es un componente vital para establecer una estabilidad duradera en el continente. En este sentido, la colaboración entre esta organización y las Naciones Unidas en el caso de Darfur puede servir como hoja de ruta para alcanzar los objetivos de la Agenda 2063.

Editado por Celia Fernández Guerrero

Bibliografía

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Cohen, R., & O’Neill, W. (2006). Last Stand in Sudan. Bulletin of the Atomic Scientists, 62(2), 51-58. doi:https://journals.sagepub.com/doi/full/10.2968/062002013

de Carvalho, G., Mutangadura, C., & Yohannes, D. (11 de noviembre de 2021). After 15 years, the AU should revamp its peacebuilding approach. Obtenido de Institute for Security Studies: https://issafrica.org/iss-today/after-15-years-the-au-should-revamp-its-peacebuilding-approach

Felter, C., & Renwick, D. (5 de octubre de 2021). The Role of Peacekeeping in Africa. Obtenido de Council on Foreign Relations: https://www.cfr.org/backgrounder/role-peacekeeping-africa

Murithi, T. (2010). The African Union’s evolving role in peace operations: the African Union Mission in Burundi, the African Union Mission in Sudan and the African Union Mission in Somalia. African Security Review, 69-82. Obtenido de African Union Security ev: https://doi.org/10.1080/10246029.2008.9627460

Nikitin, B. S. (2010). The Positive Impact of African Union Forces in Darfur. Inquiries Journal, 2(01). Obtenido de http://www.inquiriesjournal.com/a?id=128

Sikainga, A. (febrero de 2009). ‘The World’s Worst Humanitarian Crisis’: Understanding the Darfur Conflict. Obtenido de Origins: https://origins.osu.edu/article/worlds-worst-humanitarian-crisis-understanding-darfur-conflict?language_content_entity=en

Sudan, G. o. (19 de enero de 2005). Understanding Darfur conflict. Obtenido de reliefweb: https://reliefweb.int/report/sudan/understanding-darfur-conflict

United Nations. (31 de diciembre de 2020). United Nations, African Union reiterate commitment to Sudan, as joint mission ends operations. Obtenido de UN News: https://news.un.org/en/story/2020/12/1081182

United Nations. (s.f.). UNAMID Fact Sheet. Obtenido de United Nations Peacekeeping: https://peacekeeping.un.org/en/mission/unamid

Williams, P., & Boutellis, A. (2014). Partnership peacekeeping: Challenges and opportunities in the United Nations–African Union Relationship. African Affairs, Volume 113(Issue 451), 254-278. Obtenido de Affrican Affairs: https://doi.org/10.1093/afraf/adu021

Zapata, M. (3 de enero de 2012). Darfur: A Brief History of Conflict, 2003-2006. Obtenido de Enough: https://enoughproject.org/blog/darfur-brief-history-conflict-2003-2006

Zondi, S. (2017). African Union approaches to peacebuilding: Efforts at shifting the continent towards decolonial peace. African Journal on Conflict Resolution, Vol. 17(No. 1), 105 – 131. doi:https://www.ajol.info/index.php/ajcr/article/view/160586


[1] El Ejército de Liberación de Sudan y el Movimiento de Justicia y Equidad son los dos grupos rebeldes principales en la región de Darfur. El ELS fue fundado a principios del 2003 bajo el nombre de Frente de Liberación de Darfur como una organización secesionista cuyo objetivo era independizar la región de Darfur del resto de Sudán. Por otra parte, el MJE fue también fundado en 2003 por un grupo de darfuríes que habían pertenecido el partido político Popular Congress Party. El MJE es la mayor fuerza militar en Darfur.

[2] Cabe destacar que la Unión Africana es el primer organismo regional del mundo en establecer un marco legal para suspender el principio de no-intervención en circunstancias de graves violaciones de derechos humanos. Antes incluso de que la comunidad internacional adoptara el principio de la responsabilidad de proteger (2005).

Nota: Las ideas y opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor/la autora y no son necesariamente compartidas por La Puerta de África.

Alba Marí

Estudiante de Filosofía, Política y Economía en la Universidad Pompeu Fabra.

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