África y las fronteras precoloniales: el imperio de Malí y la ciudad-estado de Kilwa

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La división de África en la Conferencia de Berlín es un mito. África ya estaba dividida en territorios que se correspondían con características geográficas distintas y que consistían en una enorme variedad de sociedades, culturas y lazos étnicos y nacionales. Las características geográficas de las que hablamos incluían cordilleras, ríos y las rutas que estos accidentes geográficos habían ayudado a crear. Existían cientos de lenguas diferentes entre estos pueblos originarios, y aún existen, y la mayoría de ellos tenía sus propias creencias religiosas, aunque con el tiempo muchos de estos pueblos se vieron forzados a seguir las prácticas y enseñanzas del islam o el cristianismo.

Michael Polous Map en Vox.eu

La idea de que en África no existían fronteras definidas, o estructuras administrativas y políticas, es un mito que los colonos y, posteriormente los historiadores europeos, impusieron en los libros de historia. La realidad es que África y sus civilizaciones se fueron desarrollando como lo hizo cualquier otra sociedad en cualquier otra parte del mundo. Las naciones ya existían en África antes de 1884. La noción de soberanía ya existía en África antes de Westfalia y los ejemplos como los del Imperio de Mali y la ciudad-estado Kilwa, refuerzan esa idea.

África lleva habitada por nuestra especie desde hace más de 3 millones de años, pero fue el uso de las herramientas de hierro lo que marcó un antes y un después para la civilización africana, puesto que permitieron la fabricación de arsenal, herramientas para talar árboles y gestionar la densidad de los bosques y arar los campos para la agricultura. De esta manera, se fueron formando comunidades cada vez más grandes que permitieron la creación de estados y reinos que, a su vez, formaron civilizaciones con estructuras más complejas con lenguas, creencias y culturas comunes. En el año 1000 dC comenzaron a surgir en el continente estados y civilizaciones cuyas sociedades fueron evolucionando para adaptarse a las diferentes situaciones políticas y sociales. Estas sociedades no estaban completamente alienadas, sino que interactuaban entre ellas. Además, existen evidencias arqueológicas que sugieren que estos estados utilizaban murallas y otros marcadores fronterizos para definir los límites de sus territorios.

En total, había alrededor de 10.000 estados y reinos en África antes de que llegaran los europeos, según los estudios de T. Falola y T. Fleming. Los estados y reinos diferían en tamaño y estructura. Algunos eran centralizados, regidos por un monarca, y otros eran descentralizados, divididos en grupos más pequeños que eran cazadores-recolectores. En el centro y el oeste del continente, surgieron familias muy ricas de nobles, realeza y élites políticas que amasaron grandes fortunas e incluso poseían esclavos y vivían en grandes terrenos. No obstante, el valor que se le daba a la riqueza cambiaba de sociedad en sociedad. Por ejemplo, los Dinka, en lo que hoy conocemos como Sudán del Sur, valoraban la tierra por encima de la riqueza personal, ya que vivían en una sociedad susceptible a las inundaciones que les impedía acumular riqueza y pasarla de generación en generación. Hacia el año 1500 dC, los pueblos originarios controlaban prácticamente toda África.  

Los avances en la tecnología habían permitido que las distintas civilizaciones domesticaran animales y cosechas, lo que permitió alimentar a mayores cantidades de población y la producción de niveles más regulares de comida. Pero la agricultura era difícil en algunas partes del continente y de ahí que las sociedades que habitaban esas regiones adoptaran estilos nómadas de vida o que abandonaran esas tierras. Es por eso que cuando los europeos llegaron en el siglo XVII utilizaron como excusa el haberse topado con territorios vacíos, listos para ser conquistados. En realidad, estas tierras habían sido abandonadas por alguna razón relacionada con los niveles de lluvias o su capacidad para ser cosechadas.

Como en la antigua Grecia, surgieron en África precolonial ciudades-estado, sobre todo en la Costa Swahili. Un ejemplo es la ciudad estado de Kilwa, en lo que hoy conocemos como el sur de Tanzania. Fue fundada a finales del siglo X, se convirtió en el epicentro regional del comercio y en la más importante de las ciudades comerciales de la Costa Swahili. Dominaba el intercambio de bienes entre África y Arabia, Persia e India y alcanzó su máximo apogeo entre los siglos XII y XV. Aunque no tuvo mayor influencia fuera de su zona, sí que tenía acuerdos con las naciones de las medianías puesto que Kilwa no producía su propia comida. La ciudad estaba regida por un gobernador único que nominaba a su predecesor y a su alrededor contaba con oficiales y un juez que le aconsejaban. El oro que llegaba del Gran Reino de Zimbabwe con destino a la península arábiga consiguió que Kilwa se convirtiera en la ciudad más próspera de la Costa Swahili.

Quiloa – vista de pájaro de la ciudad de Kilwa (Tanzania) desde el atlas de Georg Braun y Franz Hogenberg Civitates orbis terrarum, vol. I, 1572, Wikipedia.

Como el Imperio Romano, el Imperio de Mali (siglos XIII-XVI dC), se expandió a través de la anexión y empleó también a gobernantes locales para mantener el control de sus nuevas conquistas. De la misma manera, el éxito de su control se basaba en buenas comunicaciones con dichos gobernantes, un gran ejército y en los impuestos. El Imperio de Mali alcanzó su época dorada con Mansa Musa I de esta manera en el siglo XIII dC, aunque es importante aclarar que no imitaba a los romanos. Contaba con un ejército de 100.000 hombres, utilizando a los gobernantes locales como recaudadores de impuestos y encargados de solventar las disputas tribales. Además, el Imperio innovó al establecer un triple impuesto: gravaban el paso de los bienes comerciales, compraban bienes y los vendían a precios mucho más altos. Mansa Musa I mejoró la administración del imperio centralizando oficinas gubernamentales en Niani y guardando mayores registros. A medida que el Imperio se anexaba más territorios, se añadían más gobernantes locales para recaudar impuestos, más rutas comerciales y más recursos naturales.

Atribuido a Abraham Cresques, Detalle del Atlas Catalán Hoja 6 mostrando a Mansa Musa I, 1375, Wikipedia.

Hemos comprobado, pues, que las sociedades africanas pre-coloniales ya utilizaban marcadores concretos, sobre todo murallas, para especificar sus fronteras, ratificando así la existencia de estados mucho antes de la colonización europea. De este modo, los reinos e imperios que surgieron en el periodo clásico de la historia africana también sufrían tensiones relacionadas con la migración y con dichas fronteras. Por lo tanto, queda claro que, a diferencia de lo que los europeos escribieron en la historia, existían ya sociedades con estructuras administrativas y económicas como las que había en Europa, antes de que ellos llegaran a África.

fuentes:

Buttner, T (1970). The Economic and Social Character of Precolonial States in Tropical Africa. En Historical Society of Nigeria. Recuperado de: https://bit.ly/2I1j9By

Cartwright, M (2019). Kilwa. En Ancient History Encyclopaedia. Recuperado de:  https://bit.ly/328zSd

Cartwright, M (2019). The Mali Empire. En Ancient History Encyclopaedia. Recuperado de: https://bit.ly/3mO1X1w

Falola, T. & Fleming, T. (2011). Chapter 2: Pre-Colonial Societies. En World Civilizations and History of Human Development – African Civilizations: From the Pre-Colonial to the Modern Day. Recuperado de: https://bit.ly/310PD5j

Meitamei & Olol-Dapash, (2001). Maasai Autonomy and Sovereignty in Kenya and Tanzania. En Cultural Survival. Recuperado de: https://bit.ly/2I5yd0G

The Conversation Africa (2015). Africa’s border disputes are set to rise – but there are ways to stop them. En The Conversation. Recuperado de: https://bit.ly/2IiItmp

UN Story Map (2018). Colonization of Africa: Berlin Conference. En ArcGis. Recuperado de: https://bit.ly/33S0VLe

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